Arrecife ©

Embarco letras
balsas sin destino.

¿Cómo formar corrientes
en un mar de silencios? 
Palabra,
desde mi río navega. 
Naufragio a la vista. 
Temo el olvido.

¿Qué vamos a hacer
cuando los mares todos
sean cementerios
de letras vanas
de secas venas? 

Si el corazón deja carcasa
yo te prometo:
de mis tendones haré corales
 enterraré
en lo profundo de aquella arena
árida herida
el esqueleto de la promesa.  

Marea salada
limará la corteza
de aquellos mis hundidos huesos. 

Sobre el tórax
con los pulmones llenos de agua
levantaré un castillo:
hábitat de peces pleura
alveólos caracoles
bronquios pulpos
algas cilios. 

Habrá túneles, 
de intestinos laberintos
y una cúpula rosada
en la quinta costilla. 

Ahí
en lo alto del arrecife
esperaré
yo te prometo.

Las penas de la luna ©

Aun cuando sonríe, la luna tiene penas, está llena de ellas. Por eso, cada tanto, se oculta, se hace negra. Ha oído de los hombres que, para la tristeza, no hay como una mañana de sol. Pero por más que se acerca al El Dorado, ¡pobre luna!, para ella no hay días, apenas un rayo de luz breve justo antes del alba: aurora que lo intenta.

Cuando bien le va, la luna se cuela en la tarde, poco antes del anochecer, pálida, tenue, escondida entre las nubes. Entonces no la vemos, opaca en el cenit pasa desapercibida y se siente sola. Candil de nuestras calles, oscuridad en su casa, ¡pobre luna!

Rota, la luna teje una hamaca ligera con hilos azules, de seda; sobre su regazo mece las penas más nuevas. No llora, ¡pobre luna!, cubre con trapos de blanco lino la herida abierta: creciente de espanto, de noches en vela.

Con el vientre henchido, la luna se muestra. En el útero estéril, que en vano gesta, va creciendo un cangrejo. Entonces la vemos brillante en el cenit, mentirosa promete un parto de estrellas; le pesan las penas y se siente sola. No todo lo que brilla es oro. ¡Pobre luna!, es de plata que se hace vieja.

Fotografía de Marie Pain

Hadicidio ©

A Marie Pain, incógnita noctámbula con taquicardia, hermosa mujer hecha de terrones de azúcar, con dos gotas de limón y saliva amarga.

Yo no tengo hadas, ni diurnas ni nocturnas. Cuando las tuve, sólo una noche, me dió por cortarles las alas azules, esas cubiertas de polén sideral. Las hadas son como las luciérnagas: brillan en la oscuridad, aprovechan los resquicios de las madrugadas para encenderse y trepan por el cuerpo hasta las cavidades de nuestros cráneos. Son malos bichos, feas cuando las desalas como si deshojaras margaritas, de esas que dicen si sí o si no (pésimo habito, por cierto, ese de andar desmembrando flores blancas para obtener respuestas que ya conocemos).

Yo no tengo hadas tejedoras que se enreden en el cabello. Cuando las tuve, cometí hadicidio. No lo pude evitar: mirarlas reptando por el piso, mutiladas, diminutos gusanos verdes que se retorcían, incapaces de sostenerse sobre sus piernas de tanto volar, me causó naúseas y, ¿sabe usted?, odio vomitar. Por eso fuí inclemente, por eso, pero no nada más por eso. También me enfurecía que se presentaran cándidas y amorosas, cuando en sus ojos bailaban ansias de excavadoras cerebrales. Es que a las hadas, putas o castas, hay que mirarlas siempre a los ojos: la pupila de uña rota y lunar las delata.

Las hienas, porque son hienas, son de ellas; perritos falderos de las hadas que cantan en honor a sus ojos de luna creciente. Así como a veces a nosotras todo nos duele, a ellas no les duele nada: si aúllan es porque saben que de las cavernas oscuras en que se nos meten de noche, sus amas les traeran entrañas, carne muerta, podrida:, ¡carroñeras que gritan de júbilo, exitadas ante la demora placentera!

Cuando emergí de las profundas aguas oníricas,un domingo de resurrección que por algo sería, miré la masacre y no sentí nada. Junté, con escoba y recogedor, los cádaveres de esas hadas infames; eran como hormigas, cúmulos de vida exitinta sobre el azúcar con el que endulcé el amargo café de aquella mañana.

Son las hadas, hijas menores de Fatum ( asesino dios que hace sino), nunca está de más matarlas.

Derechos de autor ©

A Mariel Ruiz de Chávez, por enseñarme que ni toda discusión se convierte en batalla, ni toda idea hace bandera, ni todas las hojas formarán libro.

En mi obsesión por las letras, las palabras y las historias, pienso en los múliples sinos que aguardan indiferentes a esos pedazos de papel que dejamos a su suerte, estigmatizados, con la mancha de un tatuaje de tinta indeleble que los señala en el apuro como notas, ni siquiera musicales. Algunos sufren el abandono de lo inmediato, en cortísimo plazo se vuelven inútiles, peor, fatuos. Por sí mismos son breves, ¿por qué esperar que tuvieran destino largo? Hay en ellos, el número telefónico de alguien cuyo nombre ya no recordamos, o quizá una extensa oración, sin puntos ni comas, compuesta de letras que gritan entre las cifras, algo como ABNHT32DFC258RGMDF73, ¿la clave esa que es única y que dicen que registra a la población,? o ¿la línea de captura para pagar la tenencia, el predial o el agua del año antepasado? (por cierto, si somos amables, podremos ver en esto una línea, pero no la relación con algo tan serio como ser capturado; te escriben dentro de un formato, "machote" le dicen, yo siempre me imagino un mariachi con bigote y panzón). Sí, esos papeles merecen ser olvidados.

Otros escritos quedan errantes, al exilio los condena el cotidiano: aquél que contiene el recordatorio a la parte más distraída de nosotros. "Falta leche y avena" pende por semanas entre un imán en forma de algo y el refrigerador (enorme, plateado, de dos puertas y que hace hielos, que un día soñamos). Al final, como los anteriores, no sirven: lo más probable es que, con ellos en la mano, trajimos del mercado mandarinas, almendras y néctar de durazno; todo, menos leche y avena...  hacemos del infortunado "papelito" uno magullado.   

En la oficina somos crueles: las hojas van directo a la trituradora que los destaza, al más puro estilo de un carnicero,  molendero de carnes, frías, como todo lo muerto. ¿Y qué le vamos a hacer?, nos diríamos, son oficios, cartas sin respuestas o con ellas, da lo mismo, siempre con copias para un PRESENTE extraño, por mayúsculo, por marcial, por falso, y un variable ATENTAMENTE o QUEDO A SUS ÓRDENES igual de raro: ¿cómo es que resultamos atentos si, de entrada, exigimos al lector de la misiva que se presente, como en el ejército? Ya ni digamos sobre el eufemismo ese de las órdenes para las que, la verdad, la verdad, no nos quedamos.

Pero hay otros papeles con garabatos más entrañables. Ellos gozan de derechos de autor, o mejor dicho, de los derechos de su autor; son esos que contienen lo que en la jerga literaria llaman embriones, ¡vaya nombre!, prefiero cigoto, es más natural, menos deliberado su deshecho. Esos escritos son creación: se pintan de negro o de púrpura, la mayoría de escarlata sanguinario; vienen de las entrañas, por eso casi nunca son verdes, o blancos, mucho menos amarillos y si son rosas, mejor quemarlos. Quizá son más libres que sus hermanos (o hijos, o primos, de esos parentescos raros) los logrados, los que terminan entre otras hojas y en cojnunto se presentan orgullosos como libros, ¡uf!, publicados. Al menos ellos tienen la suerte de irse, de no quedar presos entre muros de lindas ediciones: quizá se vuelven ceniza y viajan por las tuberías de la ciudad, ven entre las coladeras la vida íntima de los baños vecinos; o se echan a volar desde ventanas y balcones, usando las plumas que el autor sacó de un sauce, porque sí, porque ese es otro derecho de autor: escuchar sonidos que salen de una campana hundida en aguas inmóviles; plantar un huerto de raíces que se vuelven esmeraldas, diamantes o pequeños gatos que deciden vivir como topos bajo la tierra; dejar que un vidrio sea líquido por contacto con el aire, aromatizar la luna, lo mismo de melisa que de fango. Y es que para los escritores, igual que para todos los humanos, al inicio fue el verbo, pero a diferencia del resto de los humanos, al final lo mismo puede ser metáfora, que mentira entre verdades, que una sílaba: Fin. Una letra cambia destinos, lo sabemos, desconjugamos y, como dioses sin discípulos ni apóstoles, seguimos el curso de la intención y la hacemos acto: Yo creo, tú creas, Él crea... todos creemos.    
 Fotografía donada por María del Mar Cachón (ni idea de su original procedencia).   

Manifiesto (recordatorio personal) ©


No soy feminista, SOY HUMANISTA.
No soy altruísta, SOY SOLIDARIA.
No soy cursi, ASUMO MI SENSIBILIDAD.
No soy desconfiada, SOY CAUTELOSA.
No soy tolerante, SOY RESPETUOSA.
No soy egoísta, CUIDO DE MÍ.
No soy ególatra, TENGO AMOR PROPIO.
No soy políticamente correcta, SOY EDUCADA.
No soy sociable, SOY AMISTOSA.


No soy desconsiderada, SOY HONESTA.
No soy generosa, SOY COMPASIVA.
No soy seductora, SOY AMOROSA.
No soy intelectual, EJERZO MI DERECHO A PENSAR.
No soy ingenua, CONSERVO CAPACIDAD PARA SORPRENDERME.
No discuto, SI SÉ, COMPARTO, SI NO SÉ, PREGUNTO.
No soy cordial, TENGO SENTIDO DE LOS DEMÁS.
No soy ambientalista ni protectora de animales, SOY BIOFÍLICA.
No soy maestra, SOY INTERLOCUTORA.
No soy hembrista, DEFIENDO LAS CAUSAS FEMENINAS.
No soy sumisa, ME RELACIONO EN EQUIDAD CON LOS HOMBRES.
No soy agresiva, SOY FIRME.
No expreso con violencia, EXPRESO CON CONVICCIÓN.
No soy "intensa", TENGO PASIÓN.
No vivo para crear, CREO PARA VIVIR.
No soy inflexible, PROCURO SER CONGRUENTE.
No soy subjetiva, ASUMO MI CONDICIÓN DE SUJETO.
No soy científica, CONCEDO ESPACIO A LAS MÚLTIPLES VERDADES.
No soy posmoderna, DEJO LAS PUERTAS ABIERTAS A LA POSIBILIDAD.
No soy retrógrada, RESPETO A MIS MAESTROS Y ADMIRO LA EXPERIENCIA.
No soy alivianada, RESPETO A MIS ALUMNOS Y VALORO LAS NUEVAS IDEAS.
No soy voluntariosa, SOY INDEPENDIENTE.
No soy solitaria, ME GUSTA ESTAR CONMIGO.
No soy complicada, SOY COMPLEJA.
No soy pro-gays, ni pro-indígenas, AMO LA DIVERSIDAD.
No soy vanidosa, ME QUIERO.
No soy arrogante, ME VALORO.
No impongo, PROPONGO.
No discuto, DEBATO MIS IDEAS.
No grito, HABLO CON CONTUNDENCIA.
No ayudo, DOY.
No lucho por la igualdad, DEFIENDO EL DERECHO A SER DIFERENTES.
No soy apolítica, DESPRECIO LA MENTIRA.
No soy modesta, RECONOZCO MIS CARENCIAS.
No soy católica, ni adventista, ni musulmana, ni budista, TENGO FE.
No soy perfeccionista, SOY RIGUROSA CON MI TRABAJO.
No soy floja, ME BRINDO TIEMPO CONMIGO Y CON QUIENES AMO.
No soy buena, INTENTO SER JUSTA.
No soy pretenciosa, TENGO BUEN GUSTO.
No soy fiel, SOY LEAL.
No soy incondicional, SOY AGRADECIDA.
No soy liberal, BUSCO SER LIBRE.

Valentín Es Cupido ©

 

A Fernando Rentería Ximello, por develar el misterio de la desaparición de Cupido: "se volvió humano".

Notas de la prensa mexicana en torno a la desaparición de Cupido (14 de febrero 2010)

Lo esperaban multitudes con corazones y osos de peluche pero no llegó. "Nadie sabe qué pasó con Cupido, quedó de llegar a las 11 y nos dejó, ahora sí que vestidas y alborotadas", dice con congoja una de las novias  que participaría de la boda masiva en las instalaciones de la Delegación Miguel Hidalgo.

La comunidad LGT celebra en el zócalo el Día del Amor y la Amistad. "El amor no tiene género, por eso Valentín salió del clóset y nos regaló las alas", dicen Esteban y Carlos. Ana y Sofía aseguran que Cupido fue a comprar pintura de colores para la bandera, pero no volvió. 

Valentín perdió la santidad y las flechas; ahora enamorará a punta de ráfagas de AK47 (estilo Ciudad Juárez... y el resto del país). Dicen que "El Cupido" hizo un intercambio con Malverde: las plumas a cambio del ajuar norteño; así se vistió el primero y el otro se hizo santo.

Valentín fue visto en el Carnaval de Mazatlán. Dicen que iba bailando en una comparsa junto con "La barbie". La policía investiga las declaraciones de los testigos, quienes aseguran que ambos narcotraficantes se esconden ahora con "El JJ".

Se rumora que Cupido fue secuestrado por "El Mocha-Alas".

Vecinos de Chalco aseguran haber visto a Valentín en el techo de una casa junto al canal que se desbordó. "Tenía las alas tendidas para que se secaran", dijo una vecina. Otros aseguran que se lo llevó la corriente y que el de las alas era un ángel más adulto; quizá del Espíritu Santo, especula el cura del lugar.

En las inmediaciones de Puebla e Hidalgo se escuchó un estruendo. En el sitio se formó un cráter de treinta metros de diámetro... Los lugareños dicen que había plumas por todos lados, "y un arco con dos flechas que el ejército se llevó". Jaime Maussan investiga el caso y acusa a la CIA de entorpecer las averiguaciones, ocultando que Cupido venía en la nave intergaláctica que se estrelló.

Valentín fue visto en El Ángel durante la vigilia en memoria de los muertos de Juárez. "Prendió una veladora y se fue llorando", declara un twittero participante.

Noticia de última hora: Valentín tramita una beca de Jóvenes Creadores con un proyecto artístico llamado "El amor no existe". "Será una instalación de poesía visual, ¡wey!. Intervendremos las principales plazas de la ciudad, wey, el próximo 14 de febrero, en el 2011, wey, osea casi en el fin del mundo, ¿me explico, wey?. Dejaremos varios osos de peluche apuñalados y ensangrentados. Es nuestra manera de modificar el paradigma, wey, del transeúnte, wey", declaró con entusiasmo el artista. (Corresponsal Ugo Lavadora).   

¡Extra, Extra!: El único Valentín es "El Vale Elizalde", Santo mártir sonorense. (Corresponsal Karla S. Villanueva)

Reportan el hallazago de una persona atrapada bajo las ramas de árboles que el viento tiró la semana pasada. El hombre, malherido, fue rescatado por un grupo de adolescentes que pasaban por el lugar y se percataron de su presencia cuando escucharon un radio encendido."Se oía una de Jose Alfredo, esa que dice que no vale nada la vida", aseguró uno de los jóvenes que ayudaron a salir al hombre. "Para mí que era un borracho que venía de la Zona Rosa porque traía una alas y estaba casi desnudo", dijo doña Clara, vendedora de periódicos en las inmediaciones de la Colonia Roma. (Corresponsal Fabricio Mijares).


Valentín, alias El Cupido, famoso traficante de hongos y huitlacoche en la zona de Tres Marías, intentó herir a uno de sus vecinos, luego de una gresca durante el baile de la localidad. "Se pelearon porque Valentín andaba necio queriendo bailar con la Rosita", dijo uno de los testigos. Valentín se fue enojado, pero no llegó a su casa, se quedó escondido en la copa del árbol que está frente al Auditorio y le apuntó al otro con una flecha, pero cuando tiró, lo hizo con su habitual mal tino y la flecha rompió la rama en que estaba sentado. "Ora sí que se dio un buen ramalazo", apuntó Rosa cuando la entrevistaron, "pero igual se levantó y se fue cantando la de Café Tacuba, esa de Ingrata". (Corresponsal Raul Casamadrid).                 

El afamado historiador Raul Casamadrid señala: "Valentín tomó el nombre de su padre, un cura cristero que oficiaba ceremonias y matrimonios en tiempos de Rojo Gómez y que andaba a salto de mata por los llanos de Apam. Dicen que se hacía pasar por tlachiquero pero en verdad era un sacerdote dedicado y recio que había casado de manera clandestina a medio pueblo -y a algunos hasta dos veces-; consideraba de buen gusto acudir a las fiestas después de las ceremonias y brindar con pulque, el cual él mismo curaba y bendecía. A la ingesta de esta bebida se le atribuye el que su primogénito, Valentin Junior, fuera un niño blanco y rozagante -luego mejor conocido como "El Cupido"-, pues desde chiquito tenìa los cachetes colorados, el cabello con rulos y era muy lanzado".

En un intento por disipar, de una vez por todas, las dudas respecto a la identidad de Valentín, entrevistamos en exclusiva al filósofo, pensador, músico, domador de tlacoahes y copiloto de brujas Capitán Pijama. A continuación reproducimos su respuesta (en mayúsculas porque lo dijo gritando).

"RESPECTO A "SAN" VALENTÍN HAY VARIAS HIPÓTETSIS (NI A TEORÍAS LLEGAN AÚN):


1-. NO FUE SANTO, NI SIQUIERA LA HIZO DE MONAGUILLO Y EL ÚNICO MILAGRO QUE SE LE ATRIBUYE FUE AUMENTAR LA LIBIDO, FUERA DE TEMPORADA, EN EL GUAJOLOTE-GUACAMAYÓN.

2-. SE TRATA DE SAN ROQUE "EL ALUCINANTE" EN SU ETAPA DE LIBERTINO. ESCRIBIÓ UN ENSAYO SOBRE EL ORGASMO CANINO.

3-. TÍO DE UNA SEÑORA QUE INVENTÓ POPULAR SALSA.

4-. MITO CREADO POR FABRICANTES DE CHOCOLATE CUANDO, EN 1926, LA INDUSTRIA CHOCOLATERA IBA EN PICADA. A ESTO SE LE IMPUSO LA LEYENDA DE QUE EL CHOCOLATE ES CASI SEXUAL EN CUANTO A LO QUE PROVOCA SU CONSUMO EN LA CORTEZA CEREBRAL.

5)-. YO NO TENGO NADA QUE VER EN EL ASUNTO, PREFIERO PASAR DE FRENTE ESA FECHA, VOY DERECHO , NO ME QUITO, ETCÉTERA".

Imagen donada por la hermosa Jacka.

Las historias ©

A Bettina Bugeda, apalabradora de historias.

Sin más remedio, a las historias hay que apalabrarlas, aunque al final, la verdad sea dicha, el acuerdo terminará en mal trato. Las historias son mañosas: a veces, vestidas de capital H y como si fueran ciertas, se autoproclaman oficiales. Otras historias, más pequeñas, no buscan fortuna ni poder y son como el agua: huidizas transcurren entre los escombros dejados por los últimos derrumbes.  A esas, las acuáticas, hay que esperarlas de noche: les gusta la luna y se asoman a mirarse en ella. De nada sirve contenerlas: por más hermoso que sea el estanque, morirán podridas si se quedan quietas; lo prudente es abrir nuevos cauces de orillas amplias y suaves pendientes que las tienten a pasar.

Las historias diurnas, también minúsculas, muestran sólo una pequeña parte de sí cuando se dejan ver: la esquina de una frase, la última sílaba, la primera vocal o un diminuto acento que brilla por el medio de la corteza de un árbol, reflejo del sol . Con suerte, alguna de ellas se descuidará y podremos cazarla... con cuidado, igual que haríamos con un insecto al que deseamos atrapar sin matarlo en el intento (¿porqué querrá alguien dejar vivo algún bicho desconocido, que igual puede ser horrible que bellísimo, inofensivo que venenoso?, será que, como a los gatos, la curiosidad mata escritores).

El que cuenta desea atrapar (primero la historia, luego al lector), pero siempre, sí, siempre, se enreda con el mismo sedal del que intenta sacar ilesa a la incauta presa... termina cautivo, otra vez sin remedio. Es entonces que inician los acuerdos de paz,  sólo que en esta batalla suplicamos al enemigo: "¡por favor, no te mueras!... Ahí estamos, en la trampa, mirando a los ojos a esa pequeña bestia que se sabe vital: "si me dejas aquí, tú también te quedas". Sí, las historias son ingratas y les falta compasión... las letras se parecen al amor.
Al final, las historias tienen diversos destinos: algunas se dan el tiro, lo peor es que sin gracia; otras naufragan, las menos alcanzan alguna orilla y nos observan friamente, recostadas, plácidas en el límite de la pasión... de la nuestra, porque ellas no saben de eso. Pero todas, sí, todas, todas las historias, se escriben.. yo sólo las miro asombrada.