A Marie Pain, incógnita noctámbula con taquicardia, hermosa mujer hecha de terrones de azúcar, con dos gotas de limón y saliva amarga.
Yo no tengo hadas, ni diurnas ni nocturnas. Cuando las tuve, sólo una noche, me dió por cortarles las alas azules, esas cubiertas de polén sideral. Las hadas son como las luciérnagas: brillan en la oscuridad, aprovechan los resquicios de las madrugadas para encenderse y trepan por el cuerpo hasta las cavidades de nuestros cráneos. Son malos bichos, feas cuando las desalas como si deshojaras margaritas, de esas que dicen si sí o si no (pésimo habito, por cierto, ese de andar desmembrando flores blancas para obtener respuestas que ya conocemos).
Yo no tengo hadas tejedoras que se enreden en el cabello. Cuando las tuve, cometí hadicidio. No lo pude evitar: mirarlas reptando por el piso, mutiladas, diminutos gusanos verdes que se retorcían, incapaces de sostenerse sobre sus piernas de tanto volar, me causó naúseas y, ¿sabe usted?, odio vomitar. Por eso fuí inclemente, por eso, pero no nada más por eso. También me enfurecía que se presentaran cándidas y amorosas, cuando en sus ojos bailaban ansias de excavadoras cerebrales. Es que a las hadas, putas o castas, hay que mirarlas siempre a los ojos: la pupila de uña rota y lunar las delata.
Las hienas, porque son hienas, son de ellas; perritos falderos de las hadas que cantan en honor a sus ojos de luna creciente. Así como a veces a nosotras todo nos duele, a ellas no les duele nada: si aúllan es porque saben que de las cavernas oscuras en que se nos meten de noche, sus amas les traeran entrañas, carne muerta, podrida:, ¡carroñeras que gritan de júbilo, exitadas ante la demora placentera!
Cuando emergí de las profundas aguas oníricas,un domingo de resurrección que por algo sería, miré la masacre y no sentí nada. Junté, con escoba y recogedor, los cádaveres de esas hadas infames; eran como hormigas, cúmulos de vida exitinta sobre el azúcar con el que endulcé el amargo café de aquella mañana.
Son las hadas, hijas menores de Fatum ( asesino dios que hace sino), nunca está de más matarlas.






