Días contados ©

Hacía de los años cuentas:
pétreos días ónix,
hilando iniciales perlas,
era luna de la llena.

Fue a los bordes, entonces.
Bajo la curva, uña negra,
alineada noche encuentra:
ni ópalo cuarzo,
tan vivo de aquel espanto,
sólo sílice, arena.

De pronto se supo lecho,
más que láctea, menos vía:
remolino, polvo y huesos.

Bajó a los ríos del mundo,
con vacíos cántaros senos,
de la falda hizo ribera;
agitado el corazón.
Cascada en libre caída,
la espalda, líquido meandro.

A la mitad de la mengua,
la estera blanca barrió:
mineral, cuerpo marmóleo,
ovillo espera.

De agua volvió tintura.
tenía las manos de estrella,
sin brillo, sin luz alguna,
luciérnaga apagada:
insecto sólo,
aunque con alas.

Vistió de oscuro las grietas,
días contados de alma  vieja,
cosechando suaves surcos:
era luna de la nueva.

1 comentarios:

Carolina Estrada dijo...

Ya extrañaba tus letras. Me encantó, Tania.